Ménades, al rescate de las olvidadas

¡Hola a todo el mundo!

Hoy os traemos algo muy especial: una entrevista con Ménades, una nueva editorial feminista que viene a revolucionar el panorama editorial rescatando la obra de mujeres olvidadas y dando espacio a autoras actuales que vienen pisando fuerte. Queríamos conocerlas un poco más a fondo y hablaros de ellas, así que hemos preferido que sean ellas mismas las que se presenten. Además, os dejamos su página web con el enlace a su manifiesto: https://menadeseditorial.com/

¡Empezamos!

BtaC9XNU_400x400P- Nos gustaría comenzar preguntándoos qué sensaciones tenéis en este arranque. ¿Habéis tenido una buena acogida? ¿Creéis que os haréis un hueco en el panorama editorial?

R- Hemos tenido muy buena acogida. En círculos cercanos y redes sociales nos han recibido con los brazos abiertos, y eso que aún no hemos hecho más que presentarnos a través de nuestro manifiesto y todavía estamos ultimando la web. Pese a nuestra fe en el proyecto, ninguna nos esperábamos que nos fuera tan bien y tuviésemos este arranque.

Y en cuanto a la segunda pregunta, rotundamente sí. Tenemos muchas ganas de trabajar para que así suceda; vamos a poner todo nuestro tiempo, esfuerzo e ilusión para llenar el mundo editorial de feminismo y mujeres escritoras, ya que todavía quedan muchas que están esperando a ser recuperadas del olvido y hay muchas escritoras actuales con dificultades para publicar. Queremos ser una ventana abierta también para ellas.

P- ¿Cómo nació la idea de crear este proyecto? ¿Os conocíais todas previamente? ¿Fue idea de una persona o más o menos colectiva?

R- En realidad somos como diferentes piezas de un puzle que ha encajado a la perfección. Uno de nosotras, proveniente de la editorial Evohé, ha sido un poco el nexo de unión con el resto y el ideólogo del proyecto, que ya llevaba cuatro años barruntando (y ya entonces se veía la necesidad de ese rescate literario que poco a poco se va consiguiendo), pero no se ha empezado a hacer realidad hasta este verano, coincidiendo también con la constitución de la Asociación de Mujeres Escritoras e Ilustradoras (AMEIS), con quien colaboramos en ese fin de visibilización de la mujer en el ámbito literario. Cuando nos reunimos todas por primera vez para hablar de la editorial nos entusiasmamos enseguida: era justo lo que estábamos buscando hacer en estos momentos de nuestras vidas. Es por ello que estamos como locas dedicando nuestro tiempo e ilusión a una labor que consideramos verdaderamente valiosa y necesaria. Trabajamos en equipo, como una piña, y sin jerarquías.

P- Vuestro nombre nos crea mucha curiosidad. Vemos que os gusta la mitología griega: no solo tenéis a Atenea y Dionisio en vuestro logo, sino que también las Ménades son criaturas mitológicas, ¿las escogisteis con algún significado especial, como el logo, o simplemente os gustaban?

R- Fue una propuesta inicial de nuestro especialista en el mundo clásico, y creo que nos cuadró muy bien a todas por su potente significado: las Ménades eran figuras femeninas vinculadas al séquito del dios Dionisio, quien les inspiraba la locura mística. Eran conocidas como mujeres enajenadas, que danzaban y cantaban en estado semisalvaje al grito de “¡Evohé!” en las bacanales, lo cual, simbólicamente, se relaciona muy bien con esa connotación peyorativa de locas o extravagantes que han recibido las mujeres artistas a lo largo de la Historia. Nuestro logo también va en esa dirección simbólica: las mujeres dejan de ser las musas para ser ellas quienes reciben la inspiración y convertirse en creadoras. Por si fuera poco, el hecho de sustituir a Apolo por Atenea en confrontación (o paridad) con Dionisio, en ese binomio de racionalidad/irracionalidad, nos cautiva. El nombre fue también consecuencia lógica teniendo en cuenta la editorial nodriza.

P- Sois un equipo variado, con estudios diferentes: ¿por qué os decidisteis por crear una editorial, en lugar de otras opciones (revista, página web, asociación, librería…)?

R- Porque todas estamos relacionadas con el mundo editorial o literario de un modo u otro, ya sea porque antes nos dedicábamos a esto o porque hemos cursado estudios relacionados con la edición, amamos el mundo de los libros y no hemos visto que en el mercado haya ahora mismo una editorial tan especializada como Ménades.

Compartimos además esa misma inquietud por traducir y publicar a autoras que nunca se han dado a conocer en nuestro país, o que han sido descatalogadas, y creemos que la mejor manera de remediar esa injusticia es a través de una editorial que les devuelva su voz. Una editorial es la vía perfecta para visibilizar a tantas mujeres cuyas obras no pudieron ver la luz, así como a todas las que actualmente intentan ver publicados sus textos. También es el camino idóneo para extender y llevar a debate el feminismo, única vía racional, a nuestro juicio, para poder cambiar esta sociedad para mejor. Todas nosotras compartimos esa pasión literaria y esa “sed” de justicia.

P- ¿Cómo surgió el colaborar con AMEIS (Asociación de Mujeres Escritoras e Ilustradoras)?

R- Éste es el segundo año que se celebra el Festival Oño como iniciativa de un grupo de autoras. Tuvo tanto éxito que fueron saliendo propuestas que la gente enviaba a la página del festival y de ahí se vio la necesidad de hacer más actividades y de tener una forma jurídica para poder funcionar. Así se constituyó AMEIS. Tanto la asociación como el festival surgen de la necesidad de dar visibilidad a las mujeres en el mundo literario, no sólo como escritoras o ilustradoras, también como lectoras, editoras, agentes literarias, profesoras de literatura o bibliotecarias, ya que el porcentaje femenino en eventos oficiales sigue siendo muy bajo. La colaboración entre AMEIS y Ménades se planteó desde el principio y todas pensamos que será muy productiva. La unión hace la fuerza, y somos dos entidades que perseguimos el mismo fin y nos movemos por la misma lucha.

P- ¿Cómo seleccionáis a las mujeres sobre las que trabajáis?

R- Buscamos, leemos, estudiamos y seleccionamos a mujeres de todas las épocas y nacionalidades, así como de cualquier género, que han sido descatalogadas, que nunca han sido traducidas, que no han formado nunca parte del canon o se las ha apartado injustamente, o cuyas obras, por circunstancias históricas como puede ser el exilio, no han visto la luz en España. Para ello consultamos estudios y fondos, ya sean extranjeros o nacionales, y seleccionamos a aquellas que creemos que pueden encajar en nuestra editorial por sus valores, calidad y perspectivas nuevas. Y la verdad es que es una labor, por desgracia, muy fácil, ya que a nada que buscas surgen de todas partes. Ojalá pudiéramos publicarlas a todas, nos encantaría porque la lista cada vez es más extensa.

P- En vuestra línea editorial, el criterio base es traducir y editar autoras, pero ¿de todos los ámbitos (por ejemplo, el científico) o solamente literarias?

R- No queremos cerrar las puertas de ningún ámbito, y por eso buscamos textos de cualquier rama artística o científica, siempre y cuando tengan calidad literaria, que es nuestra prioridad. Tanto el interés histórico como el nivel de testimonio de tantas voces silenciadas nos atrae mucho. Por ejemplo, nos gustaría traducir la biografía que Eve Curie escribió sobre su madre, un texto que podría relacionarse más con el interés científico o antropológico pero que también está muy vinculado al literario. O la obra de Olivia Sabuco, que fue una relevante médica y filósofa del Renacimiento español.

P- Ya que uno de vuestros objetivos principales es visibilizar a las escritoras olvidadas o desconocidas, ¿pensáis hacer ediciones críticas, o con introducción para situarlas en el contexto, de cara al público que no las conozca?

R- Esto es algo que analizaremos según cada texto y estudiando las necesidades que cada obra requiera, pero sí que nos gustaría, siempre que sea posible, acompañarla de un prólogo o una introducción que la contextualice y que explique por qué esa obra ha sido importante y cuál ha sido su contribución a la tradición histórica o literaria.

P- ¿Podéis revelarnos cuál será vuestro primer lanzamiento, o cuándo?

R- Será en febrero, y entre nuestras primeras autoras figuran Willa Cather, Zitkala-Sa, Anne Lister, Emmeline Pankhurst, Flora Tristán y Zora Neale Hurston. Aparte de estos nombres hemos barajado muchos otros, como los de María Lejárraga, Judith Butler, Fátima Mernissi, Carol Gilligan…

P- Ya que sois cinco, ¿nos recomendáis cinco escritoras que tenemos que leer sí o sí?

R- Aquí hemos tenido conflicto a la hora de elegir sólo cinco (tarea más que difícil), así que como nos vemos imposibilitados de hacerlo, cada una de nosotras aporta sus favoritas o sus irrenunciables:

María: Marta Sanz, publica en Anagrama, sus obras son magníficas: Farándula, Clavícula o Amor fou. Expone las contradicciones, el dolor y las dificultades ser mujer, menopáusica o actriz en el capitalismo y el patriarcado. Es una escritora a la que duele leer, pero la cicatriz que deja es necesaria. Carmen Martín Gaite, poco se puede decir de ella que no se haya dicho ya. Es una de las grandes escritoras del siglo XX y a veces se nos olvida. Fátima Mernissi, ensayista, escritora y académica marroquí, es una lectura que toda feminista blanca y occidental debería hacer. A veces, no nos acordamos de que la raza y la etnia son también un eje vertebrador del patriarcado y el capitalismo. Ella, ya fallecida, nos permite generar un feminismo más transversal. Silvia Federici, una de las grandes pensadoras feministas actuales, nos ayuda también a crear ese feminismo transversal tan necesario, al igual que Mernissi pero desde una perspectiva de clase. En vez de una autora, diré un libro, Oso, de Marian Engel. Se puede definir como provocador. Y como última apuesta literaria mencionaré a Luisa Carnés.

Gema: Yo soy muy clásica. Mis referentes obligados, en cuanto a los cimientos del pensamiento feminista, son Virginia Woolf, Simone de Beauvoir y Betty Friedan. Y en cuanto a literarios, no puedo quedarme sólo en cinco, mencionaría miles: Jeanette Winterson, Djuna Barnes, Mary Shelley, Carson McCullers, Ana María Matute, Belén Gopegui, Ana Blandiana…

Carmen: Si hay que escoger a cinco: Alice Munro, Mercé Rodoreda, Flannery O’ Connor, Agota Kristof y Natalia Ginzburg.

Javier: Me gustaría añadir a Sharon Kay Penman, de cuyo estilo narrativo se adueñó George R. R. Martin para sus libros, a Mary Beard, una impresionante divulgadora histórica, Alfonsina Storni y Chantal Maillard, dos enormes poetas, y Svetlana Aleksiévich por su nivel de testimonio.

Nahiara: Pues yo propongo a Fleur Jaeggy, una escritora suiza que escribe sus obras en italiano. Hace tiempo leí Los hermosos años del castigo, un texto puro, precioso y preciso, muy, pero que muy recomendable. Creo que es una autora imprescindible. Como Sylvia Plath, Anne Sexton, Marina Tsvetaieva, Josefina Aldecoa y Emily Dickinson.

¡Esperamos que hayáis disfrutado de esta entrevista tanto como nosotras y que os animéis a seguirles la pista!

¿Quién conoce a Gerda Taro?

El arte desde una perspectiva de género siempre trae tras de sí un interesante debate. En otros artículos seguro que habréis podido leer “el papel de la mujer como <<musa>> y no como artista” o cómo la historia ha aplastado con su losa patriarcal a famosas escultoras, pintoras o escritoras escondidas bajo un nombre masculino.

Gerda-TaroEl campo de la fotografía, pese a ser históricamente más moderno, no es una excepción. Muchas de nosotras no conocemos a fotógrafas relevantes y mundialmente reconocidas. Sin embargo, seguro que nos suenan nombres como Robert Capa, Steve McCurry, Man Ray, Robert Doisneau o Henri Cartier-Bresson. Pero las mujeres fotógrafas y fotoperiodista claro que existieron ¡y existen! Algunas han trabajado con pseudónimo masculino y otras con su propio nombre. Algunas han viajado por todo el mundo y han captado la crueldad y frialdad de la muerte en los conflictos bélicos durante el último siglo y otras han trabajado la geometría y la belleza de las líneas en las grandes ciudades.

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La fotógrafa elegida en este post es Gerda Taro (Gerta Pohorylle). Nacida en Alemania en 1910 dedicó su carrera a la fotografía de guerra, por ello es considerada como la primera fotoperiodista mujer. Gerda se crió en el seno de una familia judía burguesa, aun así desde muy joven entró a formar parte de movimientos socialistas y obreros. Nada más llegar el nazismo a su país natal huyó con una amiga a la capital francesa. En París fue cuando conoció a André Ernö Friedman, quien le enseñó nuevas técnicas fotográficas. Rápidamente la amistad entre Gerda y André Ernö pasó a ser romance. Ambos trabajaron codo a codo y decidieron firmar con un

 

mismo nombre “Robert Capa”. Esto les sirvió para poder vender sus instantáneas por un valor tres veces mayor al que hubieran conseguido con sus propios nombres. Gerda era la parte intelectual y creativa de Robert Capa, desarrollando las “cualidades sociales” exigidas para el personaje inventado: saber estar, codearse con la burguesía francesa, demostrar cultura y clase, etc.

En 1936 estalló la Guerra Civil en España y ambos deciden cubrirla. Sin embargo, es en este conflicto bélico cuando la pareja empieza a distanciarse. André se queda con el personaje de Robert Capa y ella empezará a firmar sus fotografías como “Photo Taro”. Su trabajo más relevante en solitario es el reportaje sobre la Batalla de Brunete, en la que la fotógrafa presenció el triunfo de las tropas republicanas.

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Con tan solo 26 años Gerda perdió su vida en un accidente en el repliegue del ejército republicano liderado por las Brigadas Internacionales, por lo que al llevar su cuerpo sin vida a París la recibieron con todos los honores de una heroína republicana.

Cinco voces de mujer

Ayer, 21 de marzo, fue el Día Mundial de la Poesía, y desde Letras Feministas queremos rendir un pequeño homenaje a cinco escritoras que nos dieron a todas voz a través de sus versos.

No podemos empezar por otra que Gloria Fuertes: este 2017 es su centenario y Madrid, su ciudad natal, se está volcando en homenajes. Ha acompañado a cada niño y niña de nuestro país con sus cuentos y a veces se nos olvida la figura que había detrás de sus libros infantiles, una mujer de poesía terriblemente social, obrera, siempre con los más desfavorecidos, activista, feminista, lesbiana, orgullosa, sin esconderse. Hoy os dejamos uno de sus poemas, en los que siempre alzó la voz sin miedo para decir lo que pensaba; para hablar alto, claro y sencillo contra la injusticia.

Deshacer lo injusto

No sé escupir,

pero voy a aprendergloria-culturainquieta

para escupir sobre las tumbas

de todos los culpables de las guerras.

No tengo uñas,

Pero quisiera tener garras

Para atrapar desde mi altura

A los hombres reptiles.

No tengo poder,

Pero tengo la fuerza de los pueblos

Que sufren.

No tengo cultura,

pero tengo el corazón sabio

de estar con los que no tienen nada.

 

 

Nuestra segunda poetisa es Shirley Campbell. Es afrocostarricense y utiliza su poesía para dar voz y orgullo a las mujeres negras, doblemente discriminadas por su género y por su piel. Reivindica su cultura, su historia y su belleza, hablando sin rodeos de la experiencia de ser una mujer negra en el mundo. Entiende la escritura como su compromiso y responsabilidad: escribir, dar conferencias, talleres, es para ella su activismo. Aquí un poema lleno de fuerza que la representa muy bien:

Rotundamente negra

Me niego rotundamente

A negar mi voz,

Mi sangre y mi piel.

 

Y me niego rotundamente

A dejar de ser yo,

A dejar de sentirme bien

Cuando miro mi rostro en el espejoshirleycampbell

Con mi boca

Rotundamente grande,

Y mi nariz

Rotundamente hermosa,

Y mis dientes

Rotundamente blancos,

Y mi piel valientemente negra.

 

Y me niego categóricamente

A dejar de hablar

Mi lengua, mi acento y mi historia.

 

Y me niego absolutamente

A ser parte de los que callan,

De los que temen,

De los que lloran.

 

Porque me acepto

Rotundamente libre,

Rotundamente negra,

Rotundamente hermosa.

 

La tercera de esta lista es Gionconda Belli, nicarangüense, política y poetisa, que hace su activismo desde las raíces: el cuerpo femenino. Rompe los tabúes de la sexualidad femenina, tratándola sin tapujos y reivindicando el orgullo de ser mujer, la autoaceptación de la identidad femenina en la sociedad sin intentar imitar a los hombres, sino reclamando el reconocimiento de su propia valía. Un poema suyo:

Y Dios me hizo mujer

Y Dios me hizo mujer,

de pelo largo,

ojos,

nariz y boca de mujer.

Con curvas

y pliegues

y suaves hondonadas

y me cavó por dentro,

me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios

y balanceó con cuidadoimages

el número de mis hormonas.

Compuso mi sangre

y me inyectó con ella

para que irrigara

todo mi cuerpo;

nacieron así las ideas,

los sueños,

el instinto.

Todo lo que creó suavemente

a martillazos de soplidos

y taladrazos de amor,

las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

por las que me levanto orgullosa

todas las mañanas

y bendigo mi sexo.

 

No podemos olvidarnos de Alfonsina Storni, quien luchó toda su vida contra una sociedad injusta. Luchó como maestra, como madre soltera, como enferma crónica, como escritora. Ganó a pulso su lugar en la historia rodeada de hombres y no le tembló la voz para criticar desde sus poemas la desigualdad, la presión social o el doble rasero en la sexualidad de hombres y mujeres. Os dejamos algo suyo:

 

Tú me quieres blanca

Tú me quieres alba,

Me quieres de espumas,

Me quieres de nácar.

Que sea azucena

Sobre todas, casta.

De perfume tenue.

Corola cerrada

 

Ni un rayo de luna

Filtrado me haya.

Ni una margarita

Se diga mi hermana.

Tú me quieres nívea,

Tú me quieres blanca,

Tú me quieres alba.

 

Tú que hubiste todas

Las copas a mano,

De frutos y mieles

Los labios morados.

Tú que en el banquete

Cubierto de pámpanos

Dejaste las carnes220px-AlfosinaStorni

Festejando a Baco.

Tú que en los jardines

Negros del Engaño

Vestido de rojo

Corriste al Estrago.

 

Tú que el esqueleto

Conservas intacto

No sé todavía

Por cuáles milagros,

Me pretendes blanca

(Dios te lo perdone),

Me pretendes casta

(Dios te lo perdone),

¡Me pretendes alba!

 

Huye hacia los bosques,

Vete a la montaña;

Límpiate la boca;

Vive en las cabañas;

Toca con las manos

La tierra mojada;

Alimenta el cuerpo

Con raíz amarga;

Bebe de las rocas;

Duerme sobre escarcha;

Renueva tejidos

Con salitre y agua;

Habla con los pájaros

Y lévate al alba.

Y cuando las carnes

Te sean tornadas,

Y cuando hayas puesto

En ellas el alma

Que por las alcobas

Se quedó enredada,

Entonces, buen hombre,

Preténdeme blanca,

Preténdeme nívea,

Preténdeme casta.

 

Y la última, pero no por ello menos importante, Carmen Conde, también maestra, poeta social desde las revistas en la guerra civil española, una voz contra la injusticia. Fue la primera mujer en ocupar un puesto en la RAE y lo defendió a capa y espada hasta su muerte.

 

En la tierra de nadie

En la tierra de nadie, sobre el polvo

que pisan los que van y los que vienen,

he plantado mi tienda sin amparo

y contemplo si van como si vuelven.

Unos dicen que soy de los que van,

aunque estoy descansando del camino.CarmenConde1

Otros “saben” que vuelvo, aunque me calle;

y mi ruta más cierta yo no digo.

Intenté demostrar que a donde voy

es a mí, sólo a mí, para tenerme.

Y sonríen al oír, porque ellos todos

son la gente que va, pero que vuelve.

Escuchadme una vez: ya no me importan

los caminos de aquí, que tanto valen.

Porque anduve una vez, ya me he parado

para ahincarme en la tierra que es de nadie.

 

¡Que no caigan en el olvido!

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